Sí, se enredan las zarzas en las pupilas
y pinchan en el cielo que miras
una tormenta.
Sí, se pierde la lluvia de tus ojos
por las arrugas heridas de tus párpados
cerrados.
Como relámpagos, las zarzas,
armadas de trueno.
Fdo: Sucette D´Ment
Ribgut, 738
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(Nota: Este texto es mi comment a un post del blog volver al norte: http://volveralnorte.blogspot.com/2011/03/marana.html#comments
Gracias, ego).
