A mi dolor y a mí, las olas del mar nos golpean los tobillos.
Mi soledad y yo miramos desde la ventana del tren cómo, en el cielo, pasan las nubes bajas.
Mi angustia y yo leemos “El Aleph” sentadas en un banco del paseo marítimo.
Mi desesperación y yo saboreamos el amargor de la pastilla que una enfermera nos ha puesto debajo de la lengua, el último sábado de julio.
Mi incertidumbre y yo nos tumbamos en la camilla de la ambulancia que nos lleva al hospital de una bonita ciudad costera.
A mi desconsuelo y a mí nos rodean los turistas.
En verano, a mi tristeza y a mí nos atiende el contestador automático.
CERRADO
Mi sufrimiento y yo no tenemos vacaciones.
Fdo: Sucette D´Ment

