Continúo dándole vueltas a la copia del mensaje que te enviaron. Me cuentas que recibiste esa epístola hace muchos años, tantos que ya ni lo recuerdas.
He pensado que quizá su autor u autora fue alguien terriblemente necesitado.
Es probable que sus carencias más íntimas aún continúen en activo. Es que por lo escrito, tiene toda la pinta. A las pruebas me remito, nada más. Y a mis suposiciones.
Se me ocurre una cosa. He investigado un poco. Lo mejor que es lo publiquemos, y así, Brígida querida, tú te quedas más tranquila y alguno más, también.
Empiezo por mirarlo....
...... dice que viene de Tilde Comunicacion.... y por la época.., vaya... vaya... año 2003, esa institución... pertenecía al Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno Español....
...... Interesante documento.... Un relato erótico.... de un “aspirante a amante” en nombre TILDE COMUNICACION.
Muy llamativo... muchoo... oooooo
¿Qué será?
Ups... el TÍTULO: “ACEPTA EL RETO”... ¿Qué dirán los implicados?¿Un reto de qué? ¿No sería una treta? El que reta, treta... te....
Que mira Brígida... su autor o autora, ora, ahora, el de antes, y el Gobierno, a lo mejor se encuentran. Los franceses le llaman a eso algo como.... Tet a Tet que debe de ir, de verse la naricita. Quizá alguien allí dentro sabe de qué trata todo esto. Además, con muchísima más autoridad que tú y yo, mi querida sobrina. Que... nosotras, ni idea. ¿Qué vamos a saber? Yo, una viejecita y tú... una pariente. Y viceversa.
Tenemos en nuestras manos lo que a alguien, en el presunto nombre del gobierno se le hizo. ¿Será capaz su autor u autora de continuar con esa labor? Parece tan extraño, que si no fuera cierto... nos dirían y con razón..., que es imposible. Pero la realidad canta por sí misma: pasó. Como el primer principio.
Brígida.... Creo que por el bien de todos y todas... ha llegado el momento de que continuemos con nuestras pesquisas. Alguien que pone los acentos en nombre del Gobierno de la Piel de Toro, creo que tomará buena nota de lo que sigue. Y si no, seguiré pensando que lo mismo que dejan fumar en sitios públicos en perjuicio de personas que se cuidan; en este país, en España…. la justicia, y el fumar quizá sean presuntamente, competencia de quienes hacen lo que les viene en gana. Eso sí, todo dicho y expresado con el mayor de los respetos. Hago honor a la verdad en la medida de lo posible y según mi humilde opinión.
Un abrazo Brígida.
Con afecto,
Sucette D´Ment .
29, Cursmediam, 56894
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He aquí el reto del retador retado... y sus conducciones temerarias.
Una historia donde el Gobierno e Internet..., sabrán.
En resumidas cuentas:
UN ASUNTO DE COMUNICACIÓN Y ACENTOS.
y justicia y... vamos al textito de marras:
Para: ...()
Ella abrió la carta en la que no esperaba tal tono reprobatorio, sino aquelotro, arriesgadamente erótico, al que su inexperto aspirante a amante latenía acostumbrada. Se echó en el sofá, intuyendo la excitación que leproduciría la lujuriosa imaginación imposible de refrenar, como él le habíacomentado.“Me cegó el deseo. Pensé que tú malestar físico no era más que unadramatización para justificar que me llevases a ese hotel precioso yescondido en el centro de la ciudad. Apaqrué el coche y volví a verte, peroya no estabas allí. Dí tu nombre en la recepción, pero no estabas alojadaaunque te conocían.Hasta ese momento, el mentón me había estado temblando, laspiernas no sostenían mi excitación, y bajo el pantalón, mi sexo ardiente seretorcía buscando un hueco entre la rigidez del tejido tejano, hasta llegar adolerme.
Hasta ese momento, hasta el momento en que el recepcionistame dijo que te habías marchado a tomar el aire, a hacer tiempo hasta lahora d ela siguiente entrevista... la misma escena se había repetido milveces cada minuto en esa parte de mi mente donde reside la pasión por ti,hecha de recuerdos inexistentes de arremetidas violentas contra tuscaderas, del sabor intenso del zumo ardiente de tu cuerpo de mujer.
Subía a la habitación, me abrías escondiéndote detrás de lapuerta. Estabas descalza, con la blusa a medio desabrochar. Con unamano te recogías el pelo suelto. Me hablabas, pero no podía oirte.Susurrabas. Me preguntabas si habías sido muy cruel dejando que tantodeseo se concentrara debajo de mi piel... pero yo no podía oirte. La sangrese me agolpaba en los oídos. Sólo era capaz de percibir los latidosintensos. Dejabas correr tu dedo desde tu cuello sudoroso hasta el vientre,donde reposabas la palma de la mano. Cerrabas de un portazo, y meempujabas contra la pared de la habitación. Me abrías la camisa, tu lenguase perdía en mi pecho ardiente. Mis manos se perdían en tu pelo, húmedo ysuave.
Me mordías los labios, gemías mientras mis manos buscaban laaspereza de tus pezones erectos sobre un turgente monte de piel tersa ybrillante, templada por la voluptuosidad de tus pechos.Me lanzabas sobre la cama, cerrabas los ojos y abrías lagarganta para emitir un violento aullido sordo cuando a golpe de caderasclavabas por primera vez mi sexo duro y caliente en lo más hondo del tuyo.Cabalgabas sobre mí. No me mirabas. Sacudías el pelo a un ladoy a otro, para recogerlo después, alzando los brazos, hinchando el pechopara que la turgencia de tu busto poderoso se erigiera en amenaza paramis manos ávidas de apretarlos.
La escena se repetía, una y otra vez. Hasta mil veces porsegundo. Pero aparqué el coche, y ya no estabas en el hotel.He de conformarme con la excitación que me produce escribirte,mientras que tú ni siquieras transiges en permitir que sean tus palabras, yno las mías, las que me permitan soñar con que la escena lujuriosa se saltede mi mente a unas manos que se hundan en la suave y caliente fluidez dela cueva donde reside tu alma de mujer, a un sexo erecto refrescado por laoscuridad de tu boca...
Escríbeme, si no quieres que mi cuerpo estalle por no podercontener mis anhelos de pasión. Escríbeme. Derrama tu generosidad enuna carta, que sea a la vez promesa de materializar mi lujuria inventada...¡Que sea esta misma tarde! No aguanto más...”Estaba intensamente excitada, y a la vez desasosegada por ladesesperación que la carta de su inexperto aspirante a amante transmitía.Miró el teléfono a su lado... lo pensó dos veces, pero al final le escribió.(ahora, acepta el juego, y te desvelaré quien soy)
5 comentarios:
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Saludos, Sr. D. Anónimo.
Tomamos nota de su comentario.
Gracias.
Con afecto,
Fdo: Sucette D´Ment.
Te tomaría de la mano y te haria sentir mi piel excitada y caliente.
La habitación en penumbra, las miradas de deseo, el corazón latiendo y tus dedos en mi sexo...
Anónimo... pregunto: ¿a qué mano se refiere usted?
Lo que es la mía, ya le informo, no la presto para los menesteres que usted describe. Así que de tomármela, nada. O dicho de otra forma, a no ser que usted sea manco, le sugiero que se sirva de sus propias extremidades, las que sienta más dispuestas, para la satisfacción de su necesidad.
Sinceramente opino, además, y por otro lado, que esas partes blandas suyas, estarían mejor en manos más especializadas e interesadas que en las mías. Yo no gozo ni de una ni de otra facultad. Que se busque a otra, otras manos, en resumidas cuentas, Anónimo.
Quiero dejárselo claro: no cuente conmigo para las tareas que propone. Ni en habitaciones, ni en penumbra, ni con miradas, ni corazón..., ni nada de nada. Y en cuanto al deseo, no lo insulte con esos modos, Anónimo, haga el favor. Si tiene ganas.
... Pero oiga… con todas esas cosas que dice, ahora que lo pienso… quizá le convenga dirigir su empeño hacia… un buen dermatólogo, por ejemplo; o a un oculista; a un entendido en cardiología; a un urólogo; a un proctólogo, quién sabe … Creo que cualquiera de ellos le ayudaría con gran profesionalidad. Estoy segura de que atenderían sus demandas como realmente requiere.
Anónimo, sin duda alguna, encontrará manos que le complacerán de mil amores. Algunas, incluso, hasta se lo harán gratis.
Aquí ya ve, salvo decirle, “no”..., no puedo hacer más por usted. Yo no me dedico a esas faenas que usted, presumiblemente, haría con mi mano. Ni quiero.
Quizá Anónimo, el de arriba, el primero que escribió, se saca de la manga un remedio adecuado para usted. Parece que de recetas sabe un rato largo.
Anónimo, cuídese..., que alguien le eche una mano. La mía, no.
Fdo: Sucette D´Ment
Manos finas, manos de mujer hermosa y ciudada... ¿donde podré encontrarlas?
Vd. es una mano negra que todo lo tiñe... hasta el deseo...
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